1.06.2017
Exposicions sobre pintores
8.30.2012
L'enigma sobre l'Àngeles Santos
Hem pogut visitar l'exposició de l'Àngeles Santos al Museu de l'Empordà de la mà de la directora, Anna Capella, companya i amiga. Fa relativament poc va publicar un opuscle sobre l'Angelines, com diu ella. Aquesta pintora, que a mi, personalment, em sonava sobretot pel quadre de "El món" que està al Reina, va tenir una vida molt més enigmàtica de la que em pensava. La relacionava amb la trupe de la Maruja Mallo, i sempre la poso en el calaix mental de les dones artistes del país (tan poques!)Doncs resulta que aquesta noia de casa bona amb pocs anys despunta i comença a captar l'atenció dels intel·lectuals, és aplaudida per la crítica, agafa un estil molt propi i fa una arrencada molt potent, a punts tocant el surrealisme, a punts - per mi- a la Lempicka, però després hi ha un episodi estrany, on no s'ha sabut esbrinar què passa, un forat, i després d'aquesta fractura, artísticament, ja no torna a ser mai la mateixa. Es casarà amb el Grau Sala i i tindrà un fill a Portbou mentre el marit és a París. Passen molts anys separats durant la postguerra. Una història molt estranya. I els seus quadres dels anys 50 cap amunt són molt amanerats.
Què li va passar a aquella jove promesa?. De l'època "bona" hi ha només un trentena de quadres localitzats. A l'exposició m'han agradat especialment l'autoretrat- que han triat per a la difusió- , el retrat de nena petita del MNAC, el de l'Empordà, que és de la sèrie de "El món", i també un del Reina amb uns nens petits (ella i el seu germà, suposadament). Però el més engimàtic el de la nena tapant-se la cara. A partir d'una reproducció a la premsa l'Anna ens ha ensenyat que el quadre era més gran i que l'havien tallat, li havien esborrat un personatge, una nena despullada. Tot tenia un punt de turment, de malson. Una biografia per investigar encara. Hi ha un catàleg del Casamartina que es va publicar arran d'una exposició a Valladolid, al Patio Herreriano, que sembla el més complert.
S'acaba aquesta setmana, sort que hi he estat a temps!
http://www.museuemporda.org/
3.14.2012
També les dones pintaven, hi eren


Enganxo un article de El Pais de l'Angeles Caso sobre dones artistes, les eternament oblidades.Sí, el arte paleolítico lo hicieron los varones. Eso es lo que siempre imaginamos: eran ellos quienes se dedicaban a esa actividad religioso-artística. Hombres. Cazadores y brujos, y también pintores. Pero ¿por qué ellos? ¿Hay pruebas que demuestren esa autoría masculina? Existen pruebas, en efecto, pero no en ese sentido. Los expertos siempre pensaron que, dadas las diferencias de tamaño, buena parte de las manos plasmadas en las cavernas debían de ser manos de mujer. Ahora, un programa informático diseñado por científicos del Centre National de la Recherche Scientifique (el CSIC francés) lo ha demostrado: algo más de la mitad de esas siluetas corresponden, por sus medidas y su morfología, a cuerpos femeninos. Las mujeres estuvieron allí, y podemos suponer que participaron igualmente en la representación de otras figuras. En el paleolítico hubo mujeres “artistas”, que pintaron en las grutas entremezcladas con los hombres. Si nunca nos las imaginamos en esa tarea, es sin duda a causa de ese prejuicio tan asentado en nuestros cerebros que nos lleva a creer que casi todas las cosas importantes de la humanidad —salvo parir— las han hecho los hombres.
Les pido que ahora nos acerquemos por un instante al ámbito tenebroso de los monasterios medievales, donde los monjes se dedicaron durante siglos a preservar la cultura y la tradición escrita y a crear pacientemente las extraordinarias ilustraciones de los códices miniados. De nuevo los hombres. ¿Seguro...?. También en este caso los hechos demuestran algo diferente: sabemos para empezar que, hasta el siglo XIII, los monasterios europeos eran dúplices, es decir, cobijaban —aunque en edificios separados— a monjes y monjas. Ambos sexos compartían el trabajo en los scriptoria, los talleres donde se copiaban e iluminaban los manuscritos. La mayor parte de ellos carecen de firma, lo que hace imposible su atribución. Pero algunos contienen sorpresas: por ejemplo, el códice de los Comentarios al Apocalipsis de Beato de Liébana que se conserva en la catedral de Gerona y que es una obra maestra del género. El libro se terminó el 6 de julio de 975 en el scriptorium del monasterio de San Salvador de Tábara (Zamora), y está firmado por “Emeterio, monje y sacerdote” y “Ende, pintora (pictrix) y sierva de Dios”. Un primer nombre de mujer para la historia del arte español.
Buena parte de las manos plasmadas en las cavernas del paleolítico debían de ser manos de mujer
Qué misteriosa, Ende. Pero su existencia brumosa no es, como podría parecer, una anomalía irrepetible. Por supuesto que la presencia femenina en el mundo de las artes europeas fue rara hasta finales del siglo XIX, igual que lo fue en cualquier otra actividad que supusiera beneficios cuantiosos y prestigio social. Rara, pero real. Aunque apenas las conozcamos, hubo un notable puñado de mujeres, sin duda valientes, que a lo largo de los siglos pintaron o esculpieron. Mujeres que casi siempre habían aprendido el oficio de manos de sus propios padres en el taller familiar.
Ellas compitieron codo a codo con los hombres por lograr el apoyo de los grandes mecenas, los monarcas, la aristocracia y el alto clero. A veces fueron vapuleadas y tratadas con desprecio. Algunas abandonaron ante las presiones sociales. Otras permanecieron ocultas tras la figura del padre o del marido. Pero también las hubo que defendieron con uñas y dientes su talento y lograron imponerse como artistas de éxito en un mercado en el que la lucha por hacerse con los encargos era feroz. Unas cuantas llegaron a ser reconocidas en toda Europa, vivieron viajando de un país a otro, solicitadas de todas partes, y se construyeron sólidas fortunas.
Ahí están, como pequeños rayos de luz lunar en ese universo mayoritariamente masculino, Sofonisba Anguissola (1532-1625), que durante 13 años retrató a los miembros de la familia de Felipe II. Lavinia Fontana (1552-1614), que pintó para el Papa Clemente VIII y llegó a cobrar por sus retratos lo mismo que el gran Van Dyck. Artemisia Gentileschi (1593-1652), que ganó tanto dinero con sus espléndidos cuadros que pudo casar a sus hijas con nobles españoles, previo pago de enormes dotes. Judith Leyster (1609-1660), que alcanzó un gran éxito en Holanda. Luisa Roldán, La Roldana (1652-1704), exquisita escultora de cámara —el máximo honor de la época— de Carlos II y de Felipe V. Rosalba Carriera (1675-1757), favorita en muchos palacios e introductora de la técnica del pastel en la Francia del rococó. Angelica Kauffmann (1741-1807), que se enriqueció en Inglaterra con sus obras neoclásicas. Elisabeth Vigée-Lebrun (1755-1842), retratista preferida de María Antonieta y codiciada por la nobleza de toda Europa. Constance Charpentier (1767-1849), premiada en varios de los famosos salones parisinos de su tiempo. O Rosa Bonheur (1822-1899), famosísima en medio mundo gracias a sus cuadros de animales.
Son únicamente algunos nombres del notable grupo de mujeres que precedieron a las impresionistas y post-impresionistas —Berthe Morisot, Mary Cassat, Eva Gonzalès, Camille Claudel, Lluïsa Vidal o Suzanne Valadon— y a las artistas de las primeras vanguardias. Solo entonces, a finales del siglo XIX, cuando la condición femenina comenzaba lentamente a cambiar, empezaron a aparecer en las escuelas de arte decenas de muchachas que aspiraban a convertirse en artistas, ya no como “rarezas”, sino como auténticas iguales y colegas de los hombres. Solo entonces, a algunos no le quedó más remedio que poner en duda la idea tan extendida —y aún no del todo derrotada— de que el sexo femenino no estaba capacitado para la creación artística. “El arte es ajeno al espíritu de las mujeres, pues esas cosas solo pueden realizarse con mucho talento, cualidad casi siempre rara en ellas”, había escrito Boccaccio. Un pensamiento que repitieron una y otra vez a lo largo de los siglos muchos hombres ingeniosos. (Y sospecho que un tanto misóginos.)
Unas cuantas pintoras llegaron a ser reconocidas en toda Europa, vivieron viajando, solicitadas de todas partes, y se construyeron sólidas fortunas
Todas esas mujeres fueron reales. Existieron. Pintaron o esculpieron. Y triunfaron. La gran pregunta es por qué no aparecen en la mayor parte de los libros de historia del arte. Y por qué no vemos sus obras en los museos. Supongo que la respuesta la tienen los hombres que, mayoritariamente, han ejercido como historiadores, críticos y conservadores hasta tiempos muy recientes. Ellos, defensores conscientes o inconscientes del androcentrismo en la cultura, han relegado a las escasas artistas históricas al olvido. Han omitido sus nombres en sus estudios, han arrumbado sus cuadros en los depósitos o los han colgado en los rincones más oscuros de las salas. Y a veces, los han expuesto bajo los nombres de grandes maestros, por supuesto varones: sin ir más lejos, en el Museo del Prado han “aparecido” en los últimos años dos espléndidos retratos de Sofonisba Anguissola y uno más que se le atribuye, cuadros que siempre se habían considerado obras de otros pintores.
Sí, ya sé, ya sé, el eterno recelo: es cierto que ninguna de ellas llegó a ser Leonardo o Velázquez o Goya. No hubo ningún genio entre esas pintoras. Pero quienes afirman eso suelen olvidar que su número fue mucho menor que el de los hombres, su lucha mucho más intensa y probablemente su autoestima infinitamente más débil. Y que, desde luego, tampoco la mayoría de los artistas masculinos que aparecen en los manuales de historia del arte y que cuelgan en los museos fueron Leonardo, ni Velázquez, ni Goya. Y, sin embargo, ahí están. Visibles y recordados, aunque no fueran los mejores, mientras ellas descansan todavía, en buena medida, en el limbo —tan femenino— de la inexistencia.
Ángeles Caso es licenciada en Historia del Arte y escritora, autora del ensayo Las olvidadas. Una historia de mujeres creadoras.
2.12.2012
2.04.2012
Meinrad Craighead, paisatges interiors


Tradueixo unes cites seves:12.01.2011
Berthe Morisot al Thyssen



5.27.2011
Leonora Carrington, adeu a la dona del surrealisme

La que va ser parella de Max Ernst abans de que l'empresonessin els nazis va morir ahir, ja molt gran. Ha caminat per totes les etapes, i ha viscut pel seu art amb serena discreció. D'aquests cassos on malgrat no fer escarafalls ni voler homenatges, la gent la coneix i admira. El seu art és una barreja especial. A la premsa he llegit un combinació de celta i prehispànic. No sé ben bé. El surrealisme cobria totes les teles amb una fina capa de somni. Deu ser això, que el bon art, malgrat ens entestem a definir-lo amb paraules, està fora de les etiquetes.2.07.2011
Artemisia Gentilleschi, Anna Banti, Susan Sontag, Carmen Romero: un llibre a quatre




Una novela evocadora, una lectura inolvidable que Alfabia publica junto al esclarecedor y no menos memorable ensayo de Susan Sontag.
11.25.2010
Dona i art, o la dansa de Lilâ

Ahir vaig presentar el llibre "Dona i art" de Teresa Costa-Gramunt. Un plaer. La sala plena. Les dones artistes van parlar. Deixo en el blog les meves notes, un pèl desendreçades. Vaig fer-ho tal com em va sortir, sense llegir res, amb les idees al cap i adreçant-me al públic. Em va agradar conéixer artistes. Sortiran projectes nous del dia d'ahir. Haig de preguntar si algú em deixa una imatge. Vaig veure gent fent fotografies de l'acte, a veure si me'n poden passar.- Lectura que m’ha nodrit i m’ha estimulat a seguir en al recerca, i a proposar-li a ella noves aventures d’escriptura.
- Aportació de la Teresa, és personal, no respons a criteris d’historiador de l’art, o de creador d’opinió en sentit estètic, és molt vivencial. Desvetlla l’interès. Llista de deures, ganes d’entretenir-me a mirar més. Esforç per fer-les visibles. Començo exemple de la Nicole Florensa, Fenosa. Com pot ser que no la coneguem, què enterrades estan.
- Dona i art, anem fent tots aportacions, una batalla infinita. Pàg 81: A poc a poc anem descobrint que la vinculació de la dona amb els llibres i l’art és molt més antiga del que ens han volgut fer creure”. Ella esmenta el llibre de la Combalia Amazonas con pincel, o els clàssics de l’Erika Bornay, Las Hijas de Lilith, la Cabellera femenina,... i d’altres biografies recollides (Coco Chanel) o fetes pel·lícula (Frida).
- Exemple del Museu Balaguer (remarcar que la llei el situa com a secció del Museu Nacional, elevada col·lecció, no perquè ho diguem els que ho treballem). Museu del XIX al segle XXI, un arc cronològic d’un segle en pintura hi ha dues dones artistes.
Victòria González: amiga íntima del Plandiura (segons paraules de FF)
Maria Girona, dona del Ràfols Casamada i neboda del pintor, i encerta manera deixeble de Rafael Benet.
- Representacions de la dona, com i quan vulgueu. Des de la deessa Isis, a l’esposa de Rubens (Elena Fourment) representant l’Andròmeda encadenada, Lucrècia morta de l’escultor Campeny, l’odalisca de Luna, la femme fatale, la burgesa d’Espalter,.... Diferents arquetips plantejats a la pintura, la dona noucentista del Togores, la Femme Faltalle dels cafès parisins, la vídua de Casas, la pagesa de Vayreda,...
- Em remet a la pàgina 183: les figures femenines que l’esdevenir històric ens ha subministrat acostumen a ser figures femenines subalternes, comparses dels personatges i herois masculins, com a molt muses o objectes del seu desig, quan no imatges o arquetipus de les seves projeccions mentals.
- A cadascú i ressonarà d’una manera, i mentre la llegiu: necessitat d’imatges, us animarà a cadascú de vosaltres a fer la vostra pròpia selecció. Jo coincidiria amb moltes, moltes, però en suprimiria alguna i n’afegiria d’altres, com ala Georgia O’Keeffe.
- La lectura té un tempo molt marcat, l’allargada de cada article, sempre el mateix, agafes un ritme, crec que ho facilita. No només per la seqüència si no perquè cada article, en sí mateix, és una petita pel·lícula, un petit microcosmos, que començat i acaba, ben resolt. En formes i continguts, qualitat literària per sí mateix.
- La tria respons a temes estrictament subjectius i vas entrant per capes a la pell de la Teresa, és un passeig de la seva mà. Ells s’ha mogut pel món (París, Londres, ...) ha captat les impressions, i quan ho explica, no trepitja el terreny de ningú, precisament perquè és el seu, l’únic. Tot i que pot fer resum històric quan convé, o donar dades històriques rigoroses i fascinants (el primer ex-libris va pertànyer a la reina Tiyi, esposa del Faraó Amenhotep III, es pot veure al British Museum). Però no és la tònica única, hi ha moltes impressions i s’atreveix a dir. Posa sobre la taula els noms o els fets, les exposicions, els llibres, les pel·lícules i va més enllà. S’atreveix a dir.
- Èmfasi: Dificultat de fer aquest gest, quan no s’ha escrit mai abans. Trobar els termes, el to. Definir un estil, el què t’evoca, els adjectius precisos, la vibració que en queda, el ressò. Bagatge personal cultural ric, nodrit, agafa del seu armari. Hi posa referències de collita pròpia, literàries, mitològiques (Penèlope, les parques,...), filosòfiques (Zambrano), poètiques, vivencials, o fins i tot m’atreviria a dir, espirituals o existencials. “La pintura ens salva dels estralls dels temps?, amb motiu d’una mostra d’Adeladida Murillo. La resposta és si-. O apareix també el concepte d’art com a teràpia quan parla de Rodoreda, una autora que pinta quan no pot escriure, per guarir-se del mal que li feia viure sense escriure. Pàg. 90
- Construeix metàfores: el silenci parla en l’obra de la Florència Coll. A vegades es posiciona, com amb la figura i l’obra de Tamara de Lempicka sobrepassa les reductives interpretacions polititzades de la seva obra, ( de la va associar a Musolini) I va teixint en cada article tot un bordat. Fins i tot, en ocasions ens desvetlla detalls de la vida personal, amors de la Kauffman, la convalescència de la Conxa Ibáñez,la vida Suzanne Valadon, pintada per tants impressionistes, mare de Maurice Utrillo, i amant de Satie. Segons l’autora això genera empatia, et fa identificar els personatges. Pag 56 Conèixer de prop la vida dels artistes i les seves motivacions ens ajudarà, i molt, a entendre una pintura quan la tinguem al davant. S’és el que es pinta, o el que s’escriu. Imbricació entre vida i art és present a tot el llibre.
- La seva mirada construïda ara, des del present, davant de peces que han acabat de sortir del forn, quedarà per al futur. Una construcció polièdrica que queda.
- Els ha endreçat col·locant primer dones artistes, no només pintores, també gravadores, ceramistes, art del tapís, en boga, o ja mortes (Gabriele Münter, companya de KAndinsky), ja consagrades, ja immortalitzades, o pendents de reivindicar.
Després aborda la imatge, fotògrafes, cineastes. Capítol més sorprenent, Sontag. Mira Naïr. Deepa Meta, com et corprenen. Extres d’emocions que et provoquen les bones obres ben explicades. Contínua amb joies, nines i ex-libris, passant per temes ètnics i d’altres cultures, obra una capítol on es toca la dona d’una manera més tangencial figures en primer pla i retrats de fons. Com veu la dona l’Anglada Camarasa o Hopper, figures com Gala Dalí, La Coco Chanel, les geishes de l’UKiyo-e. Encara que t’hagis llegit l’índex, d’alguna manera quan agafes el llibre estàs disposat a què la Teresa et porti, on anirem ara?.
- Tot i que ha recopilat a vegades més d’un article de la mateixa dona, de la única que n’ha fet un capítol apart, en exclusiva és de la Frida Khalo. I al final clou amb reflexions, també molt personal, art i feminitat, dona i creativitat.
- Esperonar a crear un llibre de diàlegs amb artistes. De la mateixa manera que necessitava recercar les imatges, em quedava molt la curiositat de saber el món interior de les artistes. Interès de comparar coincidències i divergències.
- Cita d’ella: pag 131 A mi m’agrada navegar en la ratlla prima, primíssima, entre la realitat i la versemblança, que en matèria d’art es confonen: aquest és el joc de la creació.
10.30.2010
Vieira da Silva, perspectives personals



Pintora portuguesa casada amb el pintor hongarès Szenes. Vida de viatges infatigables. Té un art abstracte-constructivista que s'identifica a primer cop d'ull. Entre Portugal, París i Brasil. Mestissatges fructífers.
Maria Helena Vieira da Silva (Lisboa, 1908 - París, 1992), pintora portuguesa.
El 1928, a l'edat de 20 anys es trasllada a París on és alumna de Friesz, Léger i Bissière. Dos anys més tard contreu matrimoni amb el pintor hongarès Arpad Szenes. A l'esclatar la Segona Guerra Mundialviatja a Brasil on roman fins a 1947, any que regressa a París.
Les seves primeres obres ens mostren paisatges reduïts a dissenys lineals i geomètrics que aconsegueixen l'efecte espacial sense recórrer als mètodes tradicionals per a crear la perspectiva. La seva obra es es desenvolupa entorn de sèries temàtiques: biblioteques, ponts, tallers, andamis, estacions..., en les quals s'inclina feia l'estudi i les possibilitats de l'espai. La seva obra se situa en l'Escola de París.
1.17.2010
Georgia O'Keeffe, the movie




2.28.2009
Museus de dones
Vaig descobrir per casualitat que a EEUU hi ha un museu només de dones: "National Museum of women in the arts", que porta el subtítol curiós de "The wonder of Women in the arts". Washington. Obert des de 1981 i no sabia ni que exitia.

















